Días pasados se ha denunciado en la ciudad de Comodoro Rivadavia (Chubut) un nuevo caso en el que aparentemente una adolescente fue violada por su padrastro, violación que desembocó en un embarazo. Al igual que en los casos anteriores, los progresistas de diversa fisonomía y color, entre ellos funcionarios y legisladores nacionales y provinciales, se han pronunciado por la inmediata ejecución del nascituro gestado, por lo aberrante del caso. Que se trata de un delito aberrante –la violación- nadie lo duda. Lo que no se entiende es por qué hay tanto ensañamiento con una de las víctimas inocentes (para la cual se pide la aplicación de la pena capital) y no se pide la aplicación de la pena de muerte para el criminal.
Un poco de sentido y una necesaria contextualización histórico-política permiten ver que la solución “progresista” propuesta es todavía más aberrante que el crimen cometido, y que en nombre del “progreso” lo único que se propone es un retorno a la etapa pre-cavernícola, al servicio del genocidio diseñado por la plutocracia financiera internacional.
1. ¿Cómo se entiende que ante el crimen cometido contra su hija, una madre pida la muerte para una de las víctimas y deje vivo al criminal?
2. ¿Cómo es posible que la madre no se entera que su hija adolescente había sido violada desde hace cuatro años? ¿No percibió ningún cambio en la conducta de su hija? Si hay un delito que es casi imposible de ocultar para una mujer, madre, es este crimen de los más viles.
3. ¿Cómo es posible que una adolescente violada pueda sobrellevar el crimen cometido contra ella varias veces durante cuatro años, con un dominio de sí misma y un auto-control psicológico perfectos, que engaña hasta a su propia madre?
4. ¿Qué arquetipo de mujeres son éstas, que inclusive siendo adolescentes soportan una violación sin perder el equilibrio psicológico-emocional y manteniendo el más absoluto secreto, pero que se vuelven “locas” cuando se embarazan o son embarazadas contra su voluntad?
5. Si está identificado el autor de la supuesta violación, ¿por qué el criminal sigue libre? Tanto hablar de la dignidad de la mujer, ¿y nadie actúa contra el violador?
6. ¿Por qué los funcionarios del INADI pretenden que el bebé gestado sea ajusticiado, y nada dicen ni obran contra el criminal? ¿No es un acto de discriminación atroz y aberrante pedir la muerte de un inocente y “proteger” la vida de un criminal?
7. ¿Por qué ningún legislador “progre” acepta que «todo ser humano es persona», cómo es el caso del bebé gestado, razón por la cual no se le puede aplicar la pena de muerte? [Pacto de San José de Costa Rica (1969)] ¿Por qué ningún legislador “progre” menciona que según este Pacto de rango constitucional, «no se puede implantar la pena de muerte en los países donde no tiene vigencia» y que «no se puede aplicar en ningún caso la pena de muerte contra menores de edad ni contra mujeres embarazadas»? [1].
B) ¿Por qué los “progresistas” formulan toda esta irracionalidad que en definitiva termina quitando la vida al ser más indefenso e inocente de todos, mientras deja con vida a los criminales? En realidad, este criterio atroz tiene su origen en el diseño eugenésico que a lo largo del siglo XX ha hecho la peor de todas las oligarquías y plutocracias: la parasitaria plutocracia oligárquica angloamericana del imperialismo internacional del dinero. En todo caso, llama la atención que los críticos “progres” del neoliberalismo y de la globalización impulsen los criterios de la oligarquía parasitaria y depredadora.
El criterio del «aborto por embarazo en caso de violación» ha sido instituido como fuente para «legitimar» el aborto como derecho por Harrison Tweed -asesor legal del Chase Manhattan Bank y de la familia Rockefeller [2]- en momentos en que era presidente del American Law Institute, organismo privado fundado por un miembro del Council on Foreign Relations, manejado ininterrumpidamente desde el momento de su creación por el «Imperio Rockefeller»? [3]. Este criterio fue explicitado en un borrador del Model Penal Code [Código Penal Modelo] [4], esbozado pero nunca oficializado, pero que le sirvió a la oligarquía angloamericana para justificarlo e imponerlo como dogma indiscutible. Lo que también se pierde de vista es que este proyecto «terapéutico» aplica en definitiva el criterio de Adolf Hitler de eliminar a todo ser humano del que no se desea su existencia.
Fue John Davison Rockefeller III quien universalizó este criterio del aborto en casos de embarazos por violación, a simple criterio médico, sin intervención judicial alguna [5].
En resumidas cuentas, el progresismo proabortista no es otra cosa que la doctrina de la oligarquía financiera transnacional, dueña y factotum del nuevo orden mundial, vulgarmente conocido como globalización. Sería bueno que los “voceros” del aborto expliquen por qué coinciden en forma absoluta y literal con la ideología de la más rancia oligarquía financiera anglosajona y americana. Pretenden ser los continuadores de Marx, Castro o el “Che”, pero en realidad son hijos putativos del clan Rockefeller.
A Dios gracias, hay jueces que han comenzado a ponerle límites a esta locura asesina.
[1] Convención Americana sobre Derechos Humanos, Artículos 1, 3, y 4.
[3] Gary Allen, The Rockefeller File, Nueva York, 1976, Chapter Five.
[5] Rockefeller Commission Report, Population and the American Future, New York, 1972.
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